domingo 17 de mayo de 2009

Sobre las elecciones

Una dulce melodía entre la niebla me lleva hasta un pedestal sobre el que descansa un violín, un instrumento que me trae muchos recuerdos. Nunca llegué a tocarlo, y mucho que lo siento. Ya en tercero mi tutora me dijo que debería apuntarme al conservatorio y yo, estúpido de mí, no seguí su consejo. Tal vez nunca habría llegado a aprender a tocar el violín, o el piano o cualquier otro, pero sin duda habría sido una experiencia... enriquecedora. Esa fue mi elección, y yo soy sus consecuencias. Si yo me hubiera apuntado al conservatorio, quizás mis padres no me hubieran apuntado a los scouts y me habría perdido una manera de vivir maravillosa, o no habría podido estar en el equipo de rugby, sin aprender lo que es el verdadero deporte en equipo.

Y el violín también me trae recuerdos relacionados con los distintos caminos que se nos abren y con el post anterior. Y es que Natalia tocaba el violín. Sólo la escuché tocar una vez, y no recuerdo como fue, pero me gusta pensar que disfruté. Porque aquella Natalia era una chica simpática, agradable, con la que todo el mundo quería estar, con la que era imposible llevarse mal,... Sin embargo, pasó el tiempo, se presentaron ante ella ciertas bifurcaciones en las que no creo que tomará el camino correcto, y poco a poco, lo que un día sentí por ella se acabó. Porque cuando te acuestas con uno y te levantas con otro, sueles perder a ambos. Era una chica maravillosa, eligió, y ahora es lo que es. No pretendo criticarla, sólo mostrar como nuestras decisiones afectan a nuestras personas, a nuestro ser. Ella tomó sus decisiones y yo las mías, nuestros caminos se separaron y hemos acabado siendo personas totalmente diferentes. Lo que me pregunto ahora es qué me llevó a mí a tomar mis decisiones y porqué ella tomó las suyas. Quizás más adelante...

1 comentarios:

  1. A mí, y siento ser determinista, últimamente me ha dado por pensar en lo que dijeron ciertos teóricos de la psicología cognitiva, al afirmar que la gran mayoría de nuestras decisiones...se toman en el momento determinadas por un impulso que luego justificamos a posteriori y cuyo origen atribuimos a unas causas, que en realidad, no lo son.

    Pero estos tíos están zumbados, no me hagas mucho caso, no sé si está demostrado científicamente, pero se me antoja que no, como la mayoría de las cosas que estudio.

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