domingo 10 de mayo de 2009

Sobre el amor

Es lo bueno de los viajes largos, te dan tiempo para pensar. Antes hablé de la arrogancia para definirme, pero es sólo el principio. Otro faceta también importante en mí es la tendencia al... ahora dudo si llamarlo "enamoramiento" o simplemente "enchochamiento". Cada caso fue de un tipo distinto, pero la base es la misma. Soy tremendamente enamoradizo. Y como prueba, aquí traigo la lista que se grabó, con mayor o menor fuerza, en mi corazón, o al menos cerca de él, a la altura de la pleura.

  1. Rosario. No recuerdo su cara, ni tan siquiera si es ése su nombre. Es lógico, ya que ocurrió cuando aún íbamos al parvulario. No creo que pueda considerarse algún tipo de romance o de relación más allá de la amistad infantil, pero aquí dejo testimonio, al menos, como atenuante.
  2. Lucía. Ésta sí que me es imposible olvidarla, aunque supongo que de tanto recodarla habré acabado idealizando sus rasgos (no creo que hubiera una rubita de ojos azules como ella tan cerca de mi casa). Y lo más curioso es que tan sólo la vi una tarde, quizás dos horas, quizás media, nada más, pero me pegó muy fuerte. Me pasaba el día dibujando corazoncitos con nuestros nombres por todos lados. El primer amor (no correspondido, ninguno lo fue) infantil, irracional e idealista. Ella nunco lo supo. Ocurrió cuando estaba en primero.
  3. Marta. Otra rubia, ásta con los ojos grises. Ocurrió en mi segundo campamento scout, en 2001. Lo que empezó como una apuesta entre los chicos derivó en mí declarándome delante de todo el mundo. Es el primer caso conocido en el que la declaración provocó el sentimiento y no al revés. Al año siguiente, desapareció, y nunca más volví a saber de ella.
  4. Alicia. Tercer campamento, 2002. Por aquél entonces, en el grupo ya se comentaba que un campamento no era tal hasta que yo no me enamorara. Era una chica de Madrigueras, ya no era rubia, que vino invitada por su prima. Esta vez tuve la decencia de no avergonzarla delante de todo el campamento. Al acabar el campamento, volvió a su pueblo y sentimiento apagado.
  5. Arancha. Curioso que conforme me acerco al presente me cueste más recordar. Supongo que al alcanzar la adolescencia aumentó la frecuencia de mis flechazos, de ahí mi confusión. Bueno, el caso es que ésta es la primera más o menos serio. La conocía desde hacía años, habíamos ido siempre juntos en clase, vivíamos muy cerca,... No era una "cualquiera" que me encontré de buenas a primeras, vamos. Aún así, el resultado fue el mismo, con la diferencia de que seguimos viéndonos en clase y, posteriormente, en el instituto. Ocurrió en sexto, sobre el 2003.
  6. Sheila. Un paso atrás. Quedé prendado de ella el primer día que la vi en clase. No recuerdo si llegó a enterarse. La sensación no duró ni tres meses. Primero de ESO, 2004.
  7. Nuria. Un nuevo paso atrás, no por ella, que era muy buena chica, si no por mí, ya que sólo la conocía de verla ir y venir del colegio. Gracias a una compañera, conseguí enviarle una carta, con lo que se quedó "flipando en colores". Lógico. Ocurrió también en 2004, creo.
  8. Natalia. Aquí ya empezamos con cosas más serias. Aquí sí puedo afirmar sin temor a equivocarme que estuve enamorado de ella, lo estuve durante años. No puedo decir cuándo empezó, y acabaría sobre el 2006. Aunque nunca se lo dije a nadie, era un secreto a voces en los scouts. Nunca disimulé bien. Acabó con un buen amigo mío, lo que me dolió bastante, pero el sentimiento se apagó, y el corneado fue él. Después de todo, tuve suerte.
  9. Lourdes. ¿Qué decir que no se sepa ya? Tan sólo decir que acabé con mucho rencor dentro de mí hasta que hace poco descubrí que no merecía la pena. Así que le pedí a un amigo que destruyera sus últimas cartas y seguí hacia delante.
  10. CR7. El último caso, a quién mi más estrecho círculo cariñosamente apoda Cristiano Ronaldo, CR7. Únicamente tres personas conocemos su identidad, y puedo decir orgullosamente que ella es una de las tres. Lo sabe, al igual que yo sé que sólo somos amigos, y que por nada del mundo arriesgaría eso. Sin embargo, en torno a su nombre es donde más niebla hay, y es que todavía hay noches que sueño con ella, que me descubro pensando en ella,... Todavía no sé que es lo que siento por ella. Por eso no descubriré su identidad, por el momento.

Esto es lo que hay dentro del pedestal de hielo de la estatua, una pizarra con todos esos nombres, esperando que uno de ellos sea el adecuado para impedir que la estatua caiga y se haga pedazos. La mayoría no fueron nada, pero los tres últimos nombres si que merecen un análisis más profundo. Quizás la música de aquel violín me sea de ayuda.

2 comentarios:

  1. Bueno, tu lista es larguísima en comparación con la mía, dos personas, conoces a una...el resto no merecen el apelativo de "parejas", todos buscamos estar con alguien, salvo unos pocos que se escapan y juran no emparejarse nunca. De todas formas no sabrás qué es y qué no es hasta que lo pruebes y no quede en un mero... rumor.

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  2. Acabo de descubrir blog y, sin duda, este post es el que más me ha sorprendido. Y lo ha hecho porque en él plasmas cosas muy personales.

    No creo que lo único que quieras conseguir con ello sea crear un texto bonito. Tienes la necesidad de hablar sobre tanta historia infantil, juvenil y ya adulta; y encuentras en lo que mejor haces, escribir, tu vía de escape.

    Espero que este sea un paso más en el camino que recorres con nosotros y te sirva para... marcarle gol a tu jugador en la final de la champions, en la liga regular o en un amistoso ^^

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